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¿Cuál forma? Mejor la de Dios

February 21, 2013

Últimamente Dios me ha estado recordando sobre su grandeza.  Me han llegado emails donde ponen en perspectiva el tamaño de la tierra con relación a otros planetas y el sol.  El otro día escuché una charla donde cuantificaba las distancias tan grandes que hay entre las galaxias que conocemos.  Todo para recordarme lo insignificante que soy tanto físicamente como circunstancialmente.  El estilo de vida en la cual nos desenvolvemos nos lleva a estar enfocados en nosotros mismos.  Nuestra época apoya el egocentrismo de una forma más intensa; aunque ya la tendencia ha existido desde Adán y Eva.  Eso nos lleva a estar muy pendientes de nuestras circunstancias.  Seamos honestos, ¿Cuáles son nuestras preocupaciones? 

 

“Ahh mae, a mi cel solo le dura la batería un día y en mi casa solo le entran dos rayitas de señal.  Cuando estoy viendo mis videos favoritos un domingo de tarde, vieras que lento se me pone el “yutu” (Youtube).  Vieras que el viernes tuve que quedarme en mi casa porque ninguno de mis amigos me llamo para hacer algo.”

 

Talvez mis ejemplos son un poco exagerados, pero les puedo asegurar que todos en algún momento hemos dicho o pensado una de esas frases.  Pero otros ejemplos también aplican.  Hemos luchado por años contra la depresión que ha causado un evento que marcó nuestra infancia.  Se nos derrumba nuestro mundo cuando la “mejor” relación de noviazgo que hemos tenido se termina.  Lo único que quiero es poner en evidencia que nuestra tendencia es en cerrar nuestra perspectiva hacia nuestra minúscula vida.  Al punto donde nuestras circunstancias, experiencias, traumas, cultura, y aun nuestros propios pensamientos empiezan a forjar nuestra identidad.  Es lo único que vemos.  Nuestra búsqueda de independencia, de sentir el control de nuestras vidas ha detenido el plan original de Dios.

 

En el principio de nuestra existencia como humanos, la intención de Dios fue tener una perpetua relación intima con nosotros.  En Génesis habla de que Dios se paseaba (da a entender que hasta podía ser en una forma física) e interactuaba con Eva y Adán en una forma personal (Génesis 3:8).  Su intensidad y su constancia eran posibles porque nada lo obstaculizaba.  Todo era bueno.  A la misma vez, Satanás encontró la mejor forma de intentar molestar a Dios: Causarle daño a la creación a que Él tanto ama.  Como el diablo no logró causarle ningún daño a Dios, ahora su misión es desquitarse con nosotros.  Su intención principal es distraernos de esa relación intima; ya que, hasta él sabe que esa es la única fuente para que recibamos la verdadera esencia de vida.  Logró esto al atacar el ego de Eva y ofrecerle el entendimiento, la iluminación, la autoridad y poder.  Le vendió la falsa idea que podía ser como Dios. (Génesis 3:4)  Idea que nosotros, hoy en día, nos seguimos creyendo.  Confiamos más en lo que nosotros pensamos que en lo que Dios nos ha enseñado.  No vamos a creerle a Dios hasta que aceptemos que nuestro “entendimiento” de las cosas esta basado en decepción.  Que el mero hecho que entendemos ciertas cosas es producto de una mentira.  La mentira es que somos dios: Independientes, capaces, sabios, poderosos, creativos, iluminados, autosuficientes, etc.  No voy a negar que estas cosas salen de nosotros.  Al ser criaturas hechas a la imagen y semejanza de Dios, somos la creación con la mayor capacidad de reflejar al creador.  Pero todas esas cosas siguen siendo un reflejo de Dios.  No las podemos producir.  A decir verdad, no somos capaces de producir nada sin Dios.  Al ignorar esta verdad, empezamos a confiar en nuestra capacidad para controlar las cosas y llenar los deseos más profundos de nuestro ser. 

 

Al igual que fuimos creados para reflejar a Dios, fuimos creados con anhelos y necesidades puestos por Dios para un propósito especifico.  Donde todo se enreda es cuando intentamos satisfacer los deseos dados por Dios de formas que no van conforme a Su plan original.  Él esta en contra del cumplimento de cualquier deseo cuando se obtiene fuera de los límites que con amor y sabiduría ha fijado.  No porque quiere privarnos de poder disfrutarlos; si no porque son falsificaciones de los regalos más preciosos que Dios tiene para nosotros.  Estas falsificaciones son destructivas.  No son inofensivas como a veces queremos pensar.  Traen consecuencias muy destructivas para nuestras vidas.  Por eso Dios es tan directo en dejarnos saber que nos conviene y que no.  Por el amor que tiene para nosotros, para Él es sumamente importante vernos saludables.  Pero nosotros seguimos creyendo que sabemos lo que mejor nos conviene y seguimos poniendo nuestra opinión por encima de la de Dios. 

 

Seamos honestos, si no fuera así, simplemente haríamos las cosas de la forma que Dios las planeó y no de la forma que nuestra naturaleza “berrinchoza” quiere.  Un corazón endurecido se produce cuando oímos la verdad y la creemos, pero rehusamos aplicarla.  No cedamos a la tentación de creer que somos dios.  Entre mas presente tengamos la grandeza de Dios, menos vamos a poder ser envueltos por lo vacío de nuestra minúscula vida.  Entre mas tiempo pasemos admirando (adorando) la esencia de Dios, nuestro corazón se mantendrá  humillado y sensible.  Mi oración es Dios, que podamos entender todos los días un pedacito mas de Tu incontenible grandeza para que nuestro corazón se mantenga suave y receptivo a ver las cosas desde Tu perspectiva.

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