¿Acaso hay más en la vida que esto?

Naturalmente mi mente divaga hacia las profundidades de lo incierto.  Tengo la tendencia de cuestionar todo. No porque quiero estar en contra de los que están a favor y a favor de los que están en contra; no porque creo que la anarquía es el modelo a seguir.  Si no, porque me gusta pensar que ando buscando formas de mejorar mi existencia y lo que me rodea.  Pero la verdad, no lo he logrado.  Más bien, mi pasado es evidencia de lo destructivo que pueden ser mis decisiones. Mis inquietudes demuestran lo poco que comprendo y lo sediento que estoy por la verdad.

 

Algunos de ustedes pueden pensar: “Pobre, nadie le ha ayudado; nadie le ha explicado.” Pero no, mis padres, los dos teólogos – uno con una maestría, lucharon fervientemente por instruirme en “el camino correcto”.  Pero me sentía restringido. Una vez escuché que más del 50% de los hijos de pastores abandonaban la iglesia.  Si ser criado con el conocimiento de Dios no es suficiente para llevar una buena vida, entonces puedo identificarme con la resistencia de muchos hacia la iglesia. También entiendo las acusaciones de hipocresía ya que he visto como las religiones despliegan su dedo acusador fervientemente sin estar libre de error. La iglesia ha sido culpable de tantas atrocidades que me da pena ajena: Escándalos, infidelidades, la muerte de miles de personas inocentes.  Tanto daño se ha hecho, equivocadamente usando el nombre de Dios, que para mí, es entendible que tantas personas no quieran nada con la religión; que no quieran poner pie en una iglesia, que no tengan claro cuál es su postura ante la idea de un Dios.

 

Por el otro lado, aunque decidamos ignorar estos temas, ya que parecen irrelevantes para el día-a-día que vivimos, no podemos evadir preguntarnos el propósito de nuestra existencia. Constantemente nos hacemos las preguntas: “¿Quién soy?”“¿Hacia dónde voy?” El príncipe Carlos decía: “A pesar de todos los avances de la ciencia, en lo profundo del alma hay una persistente e inconsciente ansiedad de que algo falta, un ingrediente que hace que valga la pena vivir”.  El mismo Sigmund Freud, con sus firmes posturas ateas y siendo sumamente hostil hacia la religión, admitía que en todo humano hay una sensación profunda y latente de “algo más”.  La sociedad moderna nos ha acostumbrado a la idea que la vida es como una escalera y que entre más alto escalemos menos sentimos el vacio y más sentiremos el éxito, más sentido le vamos a encontrar a nuestra vida. Freddy Mercury, el cantante de la famosa banda “Queen”, nos recuerda lo que muchos han similarmente expresado al decir: “Tú puedes tenerlo todo en este mundo y aún así ser el hombre más solitario y esa es la soledad más amarga. El éxito me ha traído la adoración del mundo y millones de libras, pero eso me ha impedido tener la única cosa que todos necesitamos, y que es una amorosa y duradera relación”.

 

¿Cuál es la verdad entonces? Si la ciencia y lo que podemos probar es lo único que necesitamos, si estamos tan avanzados con el conocimiento ¿por qué arrastramos esta hambre por la trascendencia? ¿Por qué somos seres insaciables? Si constantemente es comprobado que lo material no trae felicidad, que no nos llena de verdad, ¿será que la respuesta está en lo espiritual? ¿Será que Freddy tiene razón, será que la respuesta se encuentra en una relación? Pero, ¿cómo? Si usualmente las personas se destruyen con sus relaciones llenas de egoísmo, infidelidad y abandono. ¿Si las personas no fueran tan malas, si optaran por ser mejores, sería suficiente? Hay muchas personas que creen que la vida se trata sobre ser una buena persona. Algunos inclusive se atreven a ser bondadosos; defendiéndose así del mal karma. Otros nos insisten que la respuesta está en solamente mejorar nuestra mente y cuidar de nuestro cuerpo. Pero la verdad es que hemos sido creados como un trípode: Mente, cuerpo y espíritu.

 

El mundo es un desorden y cada vez lo hundimos más.  Y mucho tiene que ver por el hecho de que muchos viven como si su espíritu estuviera muerto; totalmente dormido. Trabajamos y nos preocupamos por la mente y el cuerpo, pero como cualquier trípode no funciona con dos patas. Lo que debería sostener, se despedaza en el suelo si no usamos la tercera pata. Por eso este mundo está despedazado. Por eso nuestras vidas están hechas un colocho. C.S. Lewis escribió: “Por primera vez me examiné con serio propósito práctico y encontré algo que me horrorizó: Un zoológico de codicias, un manicomio de ambiciones, una guardería de temores, un harén de acariciados odios”. ¿Cuál es la solución? ¿Hay perdón para mis errores? ¿A dónde tenemos que ir para saciarnos?

 

Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). También dijo: Yo he venido para darles vida y vida en abundancia (Juan 10:10b). Muchos creen que Dios es un ogro amargado que lo único que le trae placer es entrometerse en nuestras vidas para ver donde estamos errando y castigarnos. Otros creen que es un ser ausente, que no se mete para nada con nosotros; nos dejó abandonados. Pero entre más entendemos las buenas noticas que vino a dar Jesús con su vida, su muerte y su resurrección, nos damos cuenta que todo se trata de amor; del amor que Dios tiene para nosotros. Esa relación amorosa y duradera que todos necesitamos solo se puede encontrar en Dios.

 

Escuché la historia de una persona que fue a Rumania y allí le ofrecieron una deliciosa lata de atún que le llamó mucho la atención. Porque en esa lata, las letras más llamativas decían “Cochinada”.  ¡Esa era la marca! El cristianismo, pienso yo, muchas veces se parece mucho a esta lata. Para muchos no es apetecible, para otros es un chiste… jamás la abrirían para comer lo que está adentro. Pero si tan solo fuéramos valientes y nos atreviéramos a abrirla y descubrir lo que hay adentro, descubriríamos algo delicioso.  Yo he mirado dentro de esa lata y lo que encontré fue amor. Si has sido juzgado, ofendido, o herido por un cristiano, te pido perdón en nombre de ellos. De eso no se trata. Hemos destrozado la verdadera imagen de lo que Jesús ofrece cuando le seguimos.

 

C.S. Lewis dijo: “El Cristianismo es una declaración que si es falsa no tiene importancia alguna, y si es verdadera, es de infinita importancia. La única cosa que no puede ser es moderadamente importante”. Lo que se nos ofrece diariamente es la oportunidad de indagar en la evidencia de la verdad que se encuentra en Jesús. Nos invita a descubrir que Él es el camino para encontrar todos los anhelos más instintivos de la humanidad y que lo que nos ofrece no es una religión que nos restringe y nos aburre.  Más bien, luchó en contra del sistema religioso y contra aquellos que intentaban beneficiarse del sistema. Nos vino a dar libertad. Libertad de la maldad, libertad del dolor, de las adicciones. Libre de la culpabilidad, libre del miedo, libre de la desesperación. Cosas que la humanidad ha intentado deshacerse por sus propias fuerzas y no lo ha logrado. Nos liberó para tener acceso a Dios; para tener una relación con Dios. Nos vino a ofrecer una relación amorosa y duradera. No se puede tener una relación con los reglamentos y las leyes. Pero con un Padre amoroso como lo es Dios si se puede. Por medio de Jesús encontraremos aceptación, perdón, dirección; y lo más importante: amor.

 

Atrévete a abrir “la lata”. Busca y encontraras que lo que lees es verdad. No solo para satisfacer tu conocimiento intelectual sino porque podrás encontrar todo lo que has estado buscando.

 

Si tienes ganas de indagar más, te recomiendo este video:

https://vimeo.com/21061590

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